En estos bosques europeos los árboles llevan siglos creciendo sin permiso del hombre y la fauna todavía dicta sus propias reglas.

Europa tiene fama de continente domesticado. Sus montañas están atravesadas por carreteras, sus ríos regulados y sus paisajes rurales han sido moldeados durante generaciones. Sin embargo, entre los Alpes, los Cárpatos, los Balcanes y las grandes llanuras del este sobreviven algunos territorios que cuentan una historia muy distinta. Son bosques primarios y antiguos en los que la intervención humana ha sido mínima y donde los ciclos naturales siguen marcando el ritmo…









